RUTAS
EN EL CORAZÓN DEL PARQUE
Central
Eléctrica del Borosa
La central eléctrica del Salto de los Órganos se encuentra
junto a una espectacular cascada natural de agua situada en el río
Borosa. A unos tres kilómetros podremos visitar la laguna de Aguas
Negras. Si seguimos la ruta partiendo desde La Piscifactoría,
el camino bordea El Charco de La Cuna y conduce hasta el Arroyo de las
Truchas, una de las estampas más bellas del Parque Natural. El
trazado del Río Borosa, permite contemplar la Cerrada de Elías
y finalmente Las Lagunas de Valdeazores.
Emplazamiento: Al nordeste de la localidad, en pleno Parque Natural de
Cazorla, Segura y Las Villas, justo en el río Borosa.
Distancia: 40 km.
Medio: En vehículo turismo y a pie.
Vía de acceso: Por la A-319 en dirección al Tranco; en
la Torre del Vinagre, después de 32 km, nos desviaremos en dirección
a la piscifactoría. Aquí seguiremos por una pista que conduce
a la central eléctrica.
Cerrada de Elías
Es
un encañonamiento natural del río Borosa por el que
transcurre una antigua senda de pescadores, de gran riqueza geológica
y forestal, que encierra especies rupícolas únicas como
la pinguicula vallisnerifolia, una planta carnívora que crece
en los roquedos húmedos de este paraje. El bosque de encinas con
sotobosque de durillos, ruscos de frutos rojos, olivillos... junto a
la continua presencia del río y sus fuentes, hacen de este enclave
un marco paisajístico incomparable.
Emplazamiento: En pleno Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas,
cerca de la Torre del Vinagre.
Distancia: 35 km.
Medio: En vehículo turismo y a pie.
Vía de acceso: Por la A-319 en dirección al Tranco; en
la Torre del Vinagre, después de 29 km, nos desviaremos en dirección
a la piscifactoría. Aquí seguiremos por una pista que
conduce a la central eléctrica.

El Cantalar
En
este enclave, que destaca por ser uno de los bosques de encinas mejor
conservado
del parque, se ubica una interesante Aula de la Naturaleza
donde podrá recibir, en contacto directo con la naturaleza, información
sobre la flora, la fauna y la geomorfología características
del Parque Natural.
Emplazamiento: Al nordeste de la localidad, en pleno Parque Natural
de Cazorla, Segura y Las Villas, muy cerca de El Chaparral, justo a los
pies del cerro de Cabeza Rubia.
Distancia: 26 km.
Medio: En vehículo turismo.
Vía de acceso: Por la A-319 en dirección al Tranco; después
de 26 km, tomaremos la JF-7.095 en dirección al Chaparral. Antes
de llegar a este punto, nos desviaremos a la derecha por una pista.
Puente del Hacha
Lugar
de excepcional belleza donde podrá bañarse en las
cristalinas aguas del Guadalquivir y practicar la pesca. Disfrute, además,
contemplando la frondosa vegetación ribereña que habita
en sus márgenes.
Emplazamiento:
Al nordeste de la localidad, en pleno Parque Natural de Cazorla, Segura
y Las Villas, justo en el río Guadalquivir.
Distancia: 24 km.
Medio: Vehículo turismo.
Vía de acceso: Por la A-319 en dirección al Tranco; recorridos
unos 24 km, antes de llegar al Chaparral, la carretera cruza el Guadalquivir
a través de este puente.
RUTAS DESDE LA IRUELA
Ruta 1: Prado Redondo y La Mocha
DIFICULTAD: Baja
TIEMPO APROXIMADO: 2 horas
DISTANCIA: 5-6 Km.
REALIZACIÓN: A pie
Se inicia la marcha desde el castillo-fortaleza de La Iruela, quedando a nuestra
izquierda las ruinas renacentista de la Iglesia de Santo Domingo. Saldremos
del recinto del castillo y descendiendo unas decenas de metros tomaremos la
calle Atalaya en sentido ascendente. Cuando finalice esta calle, continuaremos
por una pista de tierra, con cipreses en sus bordes, que asciende en zig-zag
por una pradera en la que en primavera podemos observar algunos de los elementos
florísticos más característicos del sector corológico
subbético, tales como el jacinto de Cazorla (Scilla reverchonii) o un
narciso enano de color azufre (Narcissus hedraeanthus), endemismos del Parque
Natural y del sector subbético, respectivamente, pero de presencia tan
abundante que ninguno de los dos corre peligro alguno en la actualidad. Al
llegar a un polideportivo que queda a la izquierda, seguiremos a media ladera.
El camino suaviza su pendiente y el borde ha sido reforzado por medio de un
muro de piedra y cemento. Desde este tramo obtendremos una visión global
de la campiña y divisaremos pueblos cercanos como Peal de Becerro, Chilluévar
y Santo Tomé. Hacia el sur observaremos como la llanura olivarera es
interrumpida por un macizo montañoso: “Sierra Mágina”.
Un poco más adelante encontraremos la Ermita de la Virgen de la Cabeza,
que data del S.XVII.
Seguiremos nuestro camino ascendiendo por la pradera que hay frente al santuario,
dejando a la izquierda una masa de pinar. Al final de esta pradera, tomaremos
el antiguo sendero de Prado Redondo, que asciende serpenteante por el roquedo,
estando algunos de sus tramos esculpidos en la propia roca. Una vez que el
sendero suaviza su trazado y se dirige hacia el norte, encontraremos una línea
eléctrica que nos servirá de referencia. Por ser una zona muy
rocosa, es frecuente la presencia de la especie animal reina de la sierra:
la cabra montés. Otros animales, igualmente fáciles de ver, son
la chova piquirroja, la corneja, y el colirrojo tizón en los espacios
abiertos; el mirlo común, herrerillo, carbonero garrapinos, mito, etc.
Tampoco faltan rapaces nocturnas como el mochuelo, el autillo o el cárabo.
Entre las múltiples especies de flora que se dan en la zona, merecen
especial atención las plantitas “rupícolas”, perfectamente
adaptadas a vivir sobre las propias rocas. Algunas de estas especies son: Globularia
spinosa, Linaria lilacina, L. Anticaria, Potentilla petrophila, Polygala rupestris,
Anthirrinum australe, etc.
Siguiendo con nuestra marcha pronto llegaremos a un arroyo, generalmente seco,
que es cruzado por el camino y al que seguiremos por su margen a lo largo de
unos doscientos metros. Llegado a este punto el camino se bifurca, y tomaremos
el ramal de la izquierda que pasa por una lomilla descampada, limitada a su
derecha por una masa de pinar. Desde esta loma se observa la cima de “La
Mocha”, que queda ya a una altitud algo más baja a la que nos
encontraremos y a la que accederemos, posteriormente, sin dificultad.
Un poco más adelante encontraremos la casa forestal de Prado Redondo,
actualmente dedicada a aprisco de ganado. Junto a ella, los huertos abandonados
se han transformado en frescas praderas, bordeadas de frondosos árboles
caducifolios, tales como el chopo o álamo negro, nogal, olmo y cerezo.
Desde la casa forestal continuaremos descendiendo por la senda a la que dejaremos
cuando pasa frente a “La Mocha” y desviándonos un centenar
de metros, llegaremos hasta su cima.
Seguiremos nuevamente por la senda que desciende zigzagueante por la ladera,
hasta que llega a un cruce. Continuaremos hacia la izquierda y una vez pasemos
la base del cortado de La Mocha, pronto llegaremos a nuestro punto de partida.

Ruta 2: Nacimiento del Rechita
DIFICULTAD: Baja-Media
TIEMPO APROXIMADO: 2 - 2,5 horas
DISTANCIA: 4 - 5 Km.
REALIZACIÓN: A pie
Se trata de una ruta corta, aunque con dos opciones. La primera es muy
cómoda
de realizar y no presenta dificultad alguna. La segunda pasa por unas bellas
cascadas, tiene una longitud similar pero su acceso es más complicado,
por lo que sólo la aconsejamos a personas con cierta facilidad para
desplazarse por terrenos irregulares y siempre que vayan al menos dos personas.
Veamos la primera opción.
Partimos de un senderillo que sale desde una fuente que existe en el mismo
talud de la carretera de la Sierra a su paso por La Iruela. El sendero zigzaguea
unos metros antes de dirigirse, finalmente, a la izquierda por la base de La
Mocha. Pronto se junta con la senda que sale de la carretera junto al Bar La
Parrilla, que debemos seguir de frente, pasando más adelante junto a
la misma base del cortado. Una vez cruzado el cauce de un arroyuelo, la senda
se bifurca. Aquí tomaremos por el ramal de la izquierda que pronto suaviza
su trazado, adaptándose fielmente a la topografía de la falta
del cerro Escribano.
A unos centenares de metros del cruce citado, encontramos junto a la senda
una fuente con una pila que sirve de abrevadero a los gamos, cabras monteses,
ardillas, etc., así como a las numerosas aves que frecuentan la zona.
En las proximidades de la fuente vegetan algunas especies de plantas de carácter
ripario que se mezclan con las típicas de los matorrales meso-mediterráneos.
Así, junto a dos especies leñosas clásicas de los encinares
subhúmedos, podemos observar a dos lianas lianas propias de las comunidades
denominadas “en galería”, que acompañan a ríos
y arroyos de todo el Parque. Además son frecuentes en este tramo otros
arbustos o matas, tales como el guillomo o durillo blanco, el chaparro mesto,
el matabuey, la esparraguera; así como múltiples labiadas. Igualmente
en el roquedo se dan varias especies de plantitas rupícolas, incluso
en los lugares frecuentados por el ganado el espacio es colonizado, a veces
por terófitos nitrófilos, todas ellas ávidas del nitrógeno
que contiene el sustrato y que es aportado por el estiércol de los animales.
En cuanto a las especies de fauna que podemos observar en esta ruta no difieren
de las citadas en la primera. No obstante, como la presente va a pasar por
dos bosques de chopos, en ellos podemos ver, algunos veranos, a un llamativo
mirlo de color amarillo o verdoso. Se trata de la oropéndola, que con
sus característicos silbidos pone la nota musical a las choperas y bosquetes
caducifolios de ribera. Por la noche será otro pájaro emigrante,
el ruiseñor común, el gran tenor de ese ecosistema.
Pero volvamos a nuestra ruta. Unos cincuenta metros antes de llegar a la citada
fuente, en sentido ascendente sale entre los pinos un sendero que si lo seguimos
nos llevará hasta la base del cortado del Escribano, donde existen unas
ruinas árabes que, posiblemente, se utilizasen como refugio durante
las refriegas bélicas. En la pared de la roca nos llamará la
atención unas cruces pintadas sobre la misma. Y es que en los años
60, alguien soñó que aquí se apareció la Virgen
y que las aguas de una fuente que se encuentra a un par de centenas de metros
a la derecha, junto a un refugio, curaba a los enfermos. Era la época
del utilitario 600, con el que venían gentes de toda la provincia a
llevarse agua de la fuente milagrosa, aunque los resultados debieron de ser
poco efectivos, ya que al poco tiempo todo esto pasó al más profundo
de los olvidos. Con una media hora será suficiente para ver estas ruinas
y beber en la citada fuente.
A continuación tomaremos otra vez la senda que pasará junto a
pinos, hendirnos, encinas, guillomos, almeces, higueras y cornicabras. La seguiremos
hasta que encontremos un viejo refugio situado a nuestra derecha a unos cincuenta
metros de la senda. Nada más pasarlo dejaremos la senda y por una veredilla
que sale a la izquierda nos dirigiremos a un bosquete de chopos que hay junto
al arroyo y donde se encuentra la Fuente o Nacimiento del Rechita; un manantial
de frías y cristalinas aguas.
Bajo los chopos nos llamará la atención unas calderas viejas,
restos de un alambique para la destilación de esencia de lavanda que
se encontraba antaño en este punto. Aquí finaliza la primera
opción.
La segunda opción consiste en seguir el río Rechita aguas abajo
a partir de su nacimiento, con lo que pasaremos por varias cascadas. La primera
se encuentra sólo a medio centenar de metros de la fuente. Para bajar
a ella hay que desplazarse hacia la izquierda del cauce, pasando obligatoriamente
por un punto estrecho donde el sendero ha desaparecido y el que salvaremos
tomando precauciones. Del mismo modo descenderemos otros dos escalones o poyos
más, encontrándose en el segundo la cascada más bonita
de cuantas existen en el Rechita. Ambas se sortearán por el lado izquierdo
y alejándonos bastante del cauce. Finalmente, encontraremos en el mismo
cauce una alberca de riego de la que parte una acequia, que seguiremos a partir
de aquí. Existe un punto en el que la propia acequia forma una cascadilla
por la que difícilmente podremos pasar. La sortearemos rodeándola
por la derecha hasta volver a ella. A continuación la acequia va a pasar
por otro escalón inaccesible. En este mismo punto nos desplazaremos
otra vez a la derecha y hacia abajo hasta la proximidad de la cuarta y última
cascada de nuestra ruta. A partir de aquí el camino ya no presenta dificultad
alguna, tomando otra vez la acequia que nos llevará hasta una loma donde
existen unos mojones de piedra y donde ésta se junta con el antiguo
sendero del Poyo de los Gabinos, encima justo de la Fuente del Céfano.
Siguiendo el sendero llegaremos hasta una pista, quedando una casa de campo
a la derecha. Continuaremos por la pista de frente hasta encontrar la carretera
de la que partimos.

Ruta 3: Puerto del Tejo y Laguna de La Iruela
DIFICULTAD: Media
TIEMPO APROXIMADO: 4 - 5 horas
DISTANCIA: 13 - 14 Km.
REALIZACIÓN: A pie
Esta ruta presenta el primer tramo común con la primera, hasta cerca
de la casa forestal de Prado Redondo. A la ermita de la Virgen de la Cabeza
podemos ascender también tomando desde el centro de la villa de
La Iruela la carretera de Riogazas y al llegar al primer mirador-merendero
de
los tres
que existen, cogeremos la pista que sale a la izquierda.
Seguiremos por el sendero que sale entre las rocas al final de la pradera
que existe frente a la ermita, y al llegar al punto donde en la primera
ruta nos
desviábamos hacia Prado Redondo, tomaremos hacia la derecha y hacia
arriba, hasta tomar la senda que viene desde el Puerto del Tejo. A nuestra
derecha y enfrente, quedará el lapiaz de la Peña de los Halcones,
en el que es fácil observar a la cabra montés. Cuando la senda
alcanza una loma y su trazado se hace más suave, haremos un alto en
el camino que aprovecharemos para desviarnos unas centenas de metros hacia
la derecha y, tomando las precauciones preceptivas, asomarnos a la Peña
de los Halcones.
Volvamos a tomar la senda y continuaremos nuestra ruta hasta cambiar de
vertiente en el Puerto del Tejo (1.540 m) donde la senda se bifurca junto
a una zona
acotada por una valla metálica. Desde allí se divisan muchos
lugares de este inmenso espacio protegido (Poyos de la Mesa, Peña Halcón,
Los Ranchales, Calar de Juana,...). Si bajamos la mirada, entre el verde de
los pinos asomará tímidamente el tejado rojizo del Parador de
Turismo “El Adelantado”.
En el Puerto del Tejo tomaremos por la senda a la izquierda, que discurre
por un sabinar dolomítico y cuyo trazado es casi llano o ligeramente descendente.
Medio kilómetro más adelante se une al final de la pista que
viene desde el Parador. Cruzaremos la línea eléctrica que seguiremos
por la pista, que poco a poco va aumentando su pendiente descendente, hasta
donde ésta hace una doble curva de elevación, quedando, en una
de ellas, una isleta con dos pinos. En este punto abandonaremos la pista, tomando
por un sendero que sale a la izquierda y hacia arriba. Pasaremos junto a la
llamada “Laguna de La Iruela”, una dolina de fondo suave y poco
profundo que se llena de agua en invierno y suele perdurar hasta principios
de verano. Esta laguna queda a la derecha de la senda, que un poco más
adelante alcanza la divisoria de aguas (1.500 m), cambiando de vertiente. Desde
allí se tienen unas excelentes vistas de la zona de Burunchel y
parte de la Sierra de Las Villas.
Descenderemos hasta llegar a un cruce donde nuestra senda se une a la que
viene desde la Fuente del Oso. Tomaremos el ramal de la izquierda que continua
descendiendo
por una ladera de escaso arbolado, pero en la que abundan plantas aromáticas
como la mejorana, la salvia, el tomillo, el romero y el espliego. Pronto pasaremos
junto al refugio de la Fuente del Rechita. A partir de aquí nuestro
camino ya coincide con el primer tramo de la citada ruta 2, pues pasados
unos centenares de metros pronto divisaremos La Iruela y su espectacular
castillo.
